La pregunta que más aparece después de instalar una pantalla en un salón es siempre la misma: "¿y ahora qué pongo?". Aquí van diez respuestas, ordenadas por lo fácil que son de producir.
1. Carta de servicios con precios
La pieza más básica y la que más falta. La mitad de tus clientas solo conoce el servicio que reserva. Divídela en tres pantallas (cabello, uñas, estética) en lugar de una lista gigante.
2. Tus propios antes y después
El contenido con más enganche del sector, y lo produces todos los días. Una regla: pide autorización a la clienta, preferiblemente por escrito, aunque solo aparezca de espaldas.
3. Paquetes y combinaciones
Corte + tratamiento, manicura + pedicura, paquete de novia. Siempre a precio cerrado y siempre con la cuenta de lo que costaría por separado.
4. Productos de reventa en uso
Una foto del producto en tu propio mostrador, aplicándose, con el nombre legible. Vende mucho mejor que el bote sobre fondo blanco.
5. Ofertas para los días flojos
El martes y el miércoles vacíos son el hueco clásico del salón. Una pieza de "martes de tratamiento" con una tarifa especial llena el hueco sin descontar el sábado.
6. El equipo y la trastienda
Presentar a tus profesionales —nombre, especialidad, años contigo— crea vínculo y reduce la resistencia a cambiar de profesional cuando la favorita tiene la agenda llena.
7. Cuidados en casa
Cómo mantener un peinado, cómo dormir con el pelo, qué evita que el color se apague. El contenido útil construye autoridad, y cada consejo termina de forma natural en un producto que vendes.
8. Tendencias de temporada
El color del verano, el corte de la temporada, el tono de uñas del mes. Le da a la clienta un motivo para pedir algo distinto de lo de siempre, que suele ser un servicio de mayor valor.
9. Tu Instagram, con código QR
Clienta sentada, móvil en la mano, pantalla delante: el momento perfecto para convertir a una clienta de paso en seguidora. Haz el QR grande y di qué gana siguiéndote.
10. Fidelización y recomendación
Reglas claras en pantalla: cuántas visitas, cuál es el premio, cuándo caduca. Un programa que solo existe en la cabeza de la recepcionista no funciona.
- 2 piezas de carta y precios (siempre en pantalla)
- 2 piezas de antes y después (cámbialas cada semana)
- 1 pieza del paquete del momento
- 1 pieza de producto de reventa
- 1 oferta de día flojo o por horario
- 1 pieza de Instagram o fidelización
Una foto hecha en tu propio salón, con tu propia luz, gana a cualquier banco de imágenes. La clienta reconoce el espejo y el sillón, y eso es prueba social.
Para convertir estas piezas en facturación, mira cómo subir el ticket medio del salón y paquetes y fidelización.
Pon hoy la primera pieza en pantalla
Haz la foto, escribe el precio y publica en la pantalla del salón desde el móvil. 30 días gratis, sin tarjeta.
Probar gratisPreguntas frecuentes
¿Necesito un diseñador para las piezas?+
Para empezar no. Una buena foto, un fondo limpio, tipografía grande y un precio legible bastan. Lo que estropea una pieza es el exceso de información, no la falta de diseñador.
¿Puedo usar mis fotos de Instagram?+
Puedes, pero reencuádralas: la publicación es cuadrada y la pantalla es horizontal. Una foto cortada por la mitad en pantalla se lee como descuido.
¿Cada cuánto cambio el contenido?+
La carta se queda; los antes y después cambian cada semana. Una clienta que viene cada 30 días necesita ver algo nuevo, pero la información básica no puede desaparecer.
¿Necesito autorización para mostrar la foto de una clienta?+
Sí. Usar la imagen de una persona exige su consentimiento, y con la normativa actual de protección de datos eso vale para la foto en el salón, en Instagram y en cualquier material. Un formulario sencillo firmado lo cubre.
